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domingo, 29 de junio de 2008

LA FRUSTRACIÓN DEL ESTUDIANTE EN LÍNEA: Causas y acciones preventivas

A la hora de impartir un curso en línea, el profesor debe tener en cuenta muchos aspectos. Es importante que esté capacitado llevar a cabo esta labor. Además, debe estar presente de manera constante en el aula virtual, guiar a sus estudiantes mediante indicaciones claras y precisas, aclarar y dar respuesta a las dudas de los estudiantes. Asimismo, es fundamental que promueva el trabajo colaborativo, la interacción y la cercanía tanto entre estudiante-profesor como entre estudiantes.
A continuación relataré una experiencia personal en la cual vemos cómo un curso virtual puede ser frustrante. Este curso no fue de los primeros que cursé en línea; sin embargo, por muchos factores mencionados en la lectura de Federico Borges, produjo gran frustración y decepción.
Por un lado, como estudiante yo no calculé bien la carga académica y mi tiempo disponible. Fue realmente difícil cumplir con las tareas asignadas ya que yo trabajo y estudio a la vez. Además, se me olvidó que los humanos tenemos una salud frágil ante el estrés (me enfermé varias veces en un solo mes). Conjuntamente, no conocía las estrategias necesarias para enfrentar este curso. Nunca en mi vida había llevado un curso de investigación básico y, en este caso en particular, dicho campo era importantísimo. Otro aspecto, fue un fallo en la tecnología del cual no me había percatado: mi dirección electrónica era la incorrecta. Como consecuencia, no me llegaba ningún mensaje. A mi parecer, si tenía las habilidades y los medios para mejorar mi conocimiento y salir avante aunque tuviera que hacer un gran esfuerzo.
No obstante, el/la docente no tenía la formación necesaria para llevar a cabo este reto, lo cual resultó en una pésima organización del curso, mala guía y respuesta ante las dudas, cero interacción entre los estudiantes. Durante un mes intenté comunicarme con el/la profesor(a); sin embargo, el/ella estuvo siempre ausente del aula virtual. Por este motivo, llegué a sentirme insegura en cuanto a mis responsabilidades y, por supuesto, sabía que no había manera de recuperar el tiempo perdido. Más aún, logré comunicarme con el/la facilitador(a) y me encontré con una persona inaccesible y defensiva ante mi situación. En ese punto, me sentí completamente frustrada, desmotivada y sin norte.
Pienso que la institución no fue responsable de esta situación porque, en términos generales, fueron circunstancias aparte. Sin embargo, las personas encargadas debieron haberse asegurado que la persona que iba a impartir el curso supiera cómo hacerlo eficientemente. Asimismo, debería informársele al estudiante que el pre-requisito es un curso de investigación básica. Desde mi punto de vista, la carga académica era la adecuada y los trámites fueron ágiles.
A manera de conclusión, he experimentado en carne propia la frustración de un curso en línea no tan exitoso. Sin embargo, debemos recordar que la auto-motivación es importantísima para seguir adelante como estudiantes.
Es por esto que valoro la experiencia que estoy adquiriendo en este curso. No solo estamos estudiando la teoría si no que podemos experimentar como estudiantes y ver el ejemplo del facilitador. Esto nos ayudará a saber cómo guiar a nuestros estudiantes hacia los objetivos que perseguimos cuando estemos a cargo de un curso en línea y cuáles factores debemos tener en mente siempre.

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